Capilla de Nuestra Señora del Carmen

Salve, Estrella de los Mares... 


La devoción a la Virgen del Carmen hunde sus raíces en el Monte Carmelo, en Tierra Santa, donde surgió la Orden del Carmen en el siglo XII. Desde entonces, esta advocación mariana se difundió ampliamente por el mundo cristiano, alcanzando especial arraigo en España.

Celebrada cada 16 de julio, es reconocida como patrona de la gente del mar, que la invoca como protectora en los peligros y tempestades. Asimismo, la tradición la presenta como maternal intercesora por las almas del purgatorio, a quienes acompaña con su auxilio y consuelo.

Uno de los signos más conocidos de esta devoción es el escapulario del Carmen, expresión de consagración a María y compromiso de vida cristiana. No se trata de un objeto supersticioso, sino de un signo de fe que invita a vivir según el Evangelio bajo su protección.

Devoción en Llíria

En Llíria existió antiguamente una cofradía dedicada a la Virgen del Carmen, testimonio del arraigo de esta advocación en la localidad. En nuestra Basílica se venera la talla de la Virgen del Carmen, obra de Cristóbal Miró Juan. La imagen, realizada en 1942, mide dos metros exactos y constituye la representación más destacada de esta advocación en la ciudad.

La Virgen del Carmen sigue siendo hoy signo de esperanza y protección para quienes confían en su intercesión y acuden a ella con fe.


San Francisco de Paula

En la hornacina inferior del conjunto se encuentra una imagen para vestir de San Francisco de Paula. Este santo nació en Calabria, al sur de Italia, en el año 1416. Desde joven manifestó una profunda vida de oración y penitencia, lo que le llevó a retirarse a una vida eremítica. Con el tiempo fundó la Orden de los Mínimos, caracterizada por su espíritu de humildad, austeridad y caridad hacia los más pobres.

La fama de santidad de San Francisco de Paula se extendió por toda Europa. Fue llamado a Francia por el rey Luis XI, a quien asistió espiritualmente en los últimos años de su vida. Falleció en 1507 y es recordado como ejemplo de vida sencilla, penitente y totalmente confiada en Dios.


San Martín de Porres

En una de las ménsulas laterales de la capilla se encuentra la imagen de San Martín de Porres, religioso dominico nacido en Lima (Perú) en el año 1579. Hijo de un caballero español y de una mujer de origen africano, vivió en una sociedad marcada por fuertes diferencias sociales. A pesar de ello, destacó desde joven por su humildad, su espíritu de servicio y su profunda vida de fe.

Ingresó en la Orden de Predicadores como hermano religioso y dedicó su vida al cuidado de los enfermos, a la ayuda de los pobres y a la atención de los más necesitados. Su caridad fue tan grande que se convirtió en una figura muy querida por el pueblo. Es considerado patrono de la justicia social, de los enfermos y de quienes trabajan por la paz y la reconciliación.


San Roque (Sant Roc)

En la otra ménsula lateral se encuentra la imagen de San Roque, conocido en Valencia como Sant Roc. Este santo nació en Montpellier, en Francia, hacia el siglo XIV. Tras quedar huérfano, repartió sus bienes entre los pobres y emprendió una vida de peregrinación dedicada a la ayuda de los enfermos, especialmente durante las epidemias de peste que asolaban Europa en aquel tiempo.

Según la tradición, San Roque contrajo la enfermedad mientras cuidaba a los afectados y se retiró a un lugar apartado donde fue milagrosamente alimentado por un perro que le llevaba pan cada día. Por este motivo es venerado como protector contra las epidemias y enfermedades contagiosas.

Antiguamente fue uno de los patronos de la villa de Llíria. Su festividad se celebra el 16 de agosto y en tiempos pasados se realizaban celebraciones en su honor en la plaza de San Roc de la Vila Vella, lo que refleja la profunda devoción que durante siglos tuvo este santo entre los habitantes de la ciudad.