Capilla de San Antonio de Pádua y
Santa Rita de Cascia
Dos cosas, el amor de Dios y del Prójimo hacen grande al hombre
La devoción a San Antonio de Padua se encuentra profundamente arraigada en las tierras valencianas desde hace siglos. Fraile franciscano, insigne predicador y doctor de la Iglesia, su figura ha sido siempre cercana al pueblo cristiano, que acude a él con confianza para pedir su intercesión en las necesidades espirituales y materiales. En numerosos pueblos y ciudades de la Comunidad Valenciana se levantan altares en su honor y se conservan tradiciones populares que manifiestan un cariño sincero y constante hacia el santo.
Cada año, el día 13 de junio se celebra solemnemente su fiesta. En esta jornada es costumbre bendecir los tradicionales panes de San Antonio, que después se distribuyen entre los fieles como signo de caridad y providencia, recordando la atención del santo hacia los más necesitados.
De manera particular, esta devoción es muy significativa en la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora de Llíria, donde se celebran con fervor los conocidos trece martes de San Antonio, práctica piadosa que prepara espiritualmente a los fieles para su festividad. La imagen del santo ocupa la primera capilla en el lado del baptisterio; se trata de una obra realizada en 1960 por el escultor Ramón Graner Pasqual, que supo plasmar con sobriedad y ternura la figura del fraile franciscano sosteniendo al Niño Jesús, en la parte baja de la escultura se encuentra una imagen de un niño sosteniendo una azucena (símbolo de castidad y pureza) y un pan recordando el milagro que san Antonio realizado con los mas pobres. El santo lleva en su cíngulo un rosario, regalado por la familia que cuida del altar y hecho con restos de los olivos de Tierra Santa.
La Mesa del Altar fue costeada por la Colonia Alcublada de Llíria, los cuales cada 17 de enero dedican una Misa a su Santo Patrón, es de piedra caliza y en ella podemos observar los símbolos abaciales.
En la parte baja se encuentra un cuadro regalado a la parroquia que representa a la Virgen del Perpetuo Socorro.
San Antonio de Padúa

San Antonio. ermitaño y fundador de varias órdenes monásticas cristianas. El joven Antonio era al parecer un labrador establecido en la localidad egipcia de Beni-Suef. Hacia los veinte años, vivamente impresionado por la lectura de los evangelios, decidió donar todas sus posesiones a los menesterosos y retirarse al desierto de la Tebaida.
Allí fundó, en Pispir y Arsínoe, los primeros monasterios conocidos, y llevó a cabo una vasta labor de evangelización. Muchos cristianos se unieron a él en el desierto, y tras dedicarse durante años al gobierno de sus monasterios, San Antonio Abad volvió a la vida contemplativa. Durante los primeros quince años de su estancia en el desierto se vio asediado por visiones y tentaciones que pasarían a la tradición cristiana medieval y se convertirían en un tema iconográfico muy frecuente.
La fama e influencia en vida de San Antonio Abad fueron notables; en el año 354 se trasladó a Alejandría para combatir a los seguidores de Arrio, y allí entabló amistad con San Atanasio, quien escribiría más adelante su biografía. Se atribuyen al santo siete Cartas, una Regla y diversos sermones.
Santa Rita de Cascia
Pocos santos han calado tanto en la devoción del pueblo como Rita de Casia, modelo de esposa, madre, viuda y religiosa, nació en Roccaporena (Italia), a pocos kilómetros de Casia, el año 1380 ó 1381.

A los 16 años se unió en matrimonio con Fernando Manzini y fueron padres de dos hijos varones. Contribuyó de forma decisiva la conversión de su esposo. El odio generado por las luchas políticas entre grupos, segó la vida de su marido. Supo perdonar a los asesinos, pero descubrió con dolor que sus hijos preparaban la venganza. Sin dudarlo un instante, manifestó a Dios que prefería verlos muertos a manchados de sangre homicida. Ambos hijos enfermaron y murieron muy jóvenes.
Rita – viuda y sin hijos – ingresó entonces en el monasterio agustiniano de Santa María Magdalena de Casia, donde vivió cuarenta años sirviendo a Dios fielmente y a la comunidad con dedicación y generosidad exquisitas.
Murió el 22 de mayo de 1457. Fue beatificada en 1628 por Urbano VIII y proclamada santa por León XIII el 24 de mayo de 1900.
En nuestra ciudad, es patrona de la Asociación de Amas de Casa "Tyrius", las cuales le celebran una fiesta anual, repartiendo la tradicional rosa roja a todos los devotos.

