Capilla de la Virgen del Rosario

"Aférrate al Rosario como las hojas de la hiedra se aferran al árbol; porque sin nuestra Señora no podemos permanecer".  


La capilla de la Virgen del Rosario es uno de los espacios de oración y devoción mariana de nuestra basílica. En ella se venera la actual imagen de la Virgen del Rosario, realizada en el año 1952 por el escultor Inocencio Cuesta López. La imagen mide aproximadamente 1,60 metros de altura y su coste fue de alrededor de seis mil pesetas, según consta en la documentación parroquial de la época.

La Virgen aparece representada sentada y con el Niño Jesús, ofreciendo el Santo Rosario, símbolo de una de las devociones más extendidas en la Iglesia. Desde su llegada al templo, esta imagen ha sido lugar de oración para muchos fieles que acuden a encomendarse a la protección de la Virgen María.

La devoción al Santo Rosario

La advocación de la Virgen del Rosario está íntimamente unida a la oración del Santo Rosario, una de las prácticas de piedad más queridas por los cristianos. A través de esta oración se meditan los principales misterios de la vida de Jesucristo y de la Virgen María, ayudando a los fieles a profundizar en el Evangelio de una manera sencilla y contemplativa.

La Iglesia dedica de manera especial el mes de octubre a esta devoción. Durante este tiempo se invita a los fieles a rezar el Rosario con mayor intensidad, tanto en familia como en comunidad.

En nuestra basílica se mantiene viva esta tradición: todos los domingos, ante la imagen de la Virgen del Rosario, se reza el Rosario de la Aurora, un momento de oración comunitaria que reúne a los fieles para comenzar el día poniéndose bajo la protección de la Virgen.



Santa Lucía

En la pequeña hornacina situada en la parte inferior de la capilla se encuentra la imagen de Santa Lucía. Se trata de una imagen de pequeña estatura, también obra del escultor Inocencio Cuesta López, realizada igualmente en el año 1952.

Santa Lucía es venerada en la tradición cristiana como patrona de la vista y protectora de las personas ciegas. Por ello, muchos fieles acuden a su intercesión para pedir por la salud de los ojos y por quienes padecen enfermedades relacionadas con la visión.

Según la tradición, Santa Lucía fue una joven cristiana de Siracusa (Sicilia) que vivió entre los siglos III y IV. Durante las persecuciones contra los cristianos, permaneció firme en su fe y consagró su vida a Dios. Por su fidelidad a Cristo sufrió el martirio, convirtiéndose desde entonces en una de las santas más veneradas de la Iglesia.

La Iglesia celebra su fiesta el 13 de diciembre, día en el que la ONCE celebra en nuestra basílica  una fiesta en su honor, recordando su ejemplo de fe y confiando a su intercesión a todos los que padecen problemas de visión.


Nuestra Señora de Lourdes

En este mismo altar se encuentra también la imagen de la Virgen de Lourdes, una advocación mariana profundamente arraigada en nuestra población. Esta devoción está especialmente viva gracias a la presencia en Llíria de un numeroso grupo de la Hospitalidad Valenciana de Nuestra Señora de Lourdes, cuyos miembros peregrinan cada año al santuario mariano.

La imagen de la Virgen mide aproximadamente 150 centímetros y fue traída en los años 80 expresamente desde la ciudad francesa de Lourdes para ser colocada en este altar, recordando así el lugar de las apariciones de la Virgen a santa Bernardette en 1858.

Cada año, el sábado posterior al 11 de febrero, fecha en la que la Iglesia celebra la memoria de la Virgen de Lourdes, nuestra basílica celebra su fiesta con especial solemnidad. La celebración incluye una procesión de antorchas, evocando las que tienen lugar en el santuario francés, y una Misa Solemne en honor de la Virgen, en la que participan fieles, peregrinos y miembros de la hospitalidad.