Altar Mayor o Presbiterio
Apareció en el cielo, una mujer vestida de sol, la luna de pedestal y coronada por doce estrellas
Los llirianos del siglo XVII edificaron con mucho orgullo este suntuoso templo construido en la época foral, cuando el municipio gozaba de unas instituciones de autogobierno como nunca había tenido y a la vez experimentaba un importante crecimiento económico y demográfico. La iglesia fue pagada íntegramente por los vecinos de Llíria a través de los impuestos que recaudaban las autoridades municipales en la sociedad sacralizada del Antiguo Régimen, en la cual la religión y el poder civil estaban mezclados. Y para que quedara bien claro quién había financiado las obras, el escudo de la villa aparece en diversos lugares: en las cuatro pechinas de la cúpula y arriba de las ventanas del tambor, así como también en la fachada-retablo de tanta calidad artística. Incluso el monumental retablo mayor tenía el escudo de Llíria, ya que también fue financiado por las instituciones municipales de la Llíria foral.
Actualmente solo vemos la desnudez de los muros del templo, así que es necesario recurrir a la imaginación para hacerse una idea de cómo estaban revestidos antiguamente con los magníficos 12 retablos de madera tallada y dorada, que creaban una atmósfera de esplendor y teatralidad como requería el ceremonial barroco. Cabía destacar el magnífico retablo mayor del presbiterio con 14 esculturas, numerosos angelitos y 12 excepcionales columnas salomónicas, considerado uno de los mejores del primer barroco valenciano. La arquitectura de este retablo se inspiró en la fachada-retablo del propio templo. Para que nos hagamos una idea de la grandiosidad de la iglesia en volumetría y altura, esta tiene una planta rectangular con unas medidas aproximadas de 50 metros de largo, 25 metros de anchura y una altura de 40 metros hasta la linterna de la cúpula.
La arquitectura de la Asunción, su interior, así como la fachada-retablo, nos hablan con mucha claridad sobre una época de profunda crisis para el mundo occidental católico: la Contrarreforma, un periodo de afirmación de la Iglesia tradicional y de los dogmas atacados por la Reforma protestante. El Concilio de Trento (1545-1563), donde comenzó la Contrarreforma, consagró el uso de las imágines como un instrumento de adoctrinamiento y de propaganda. El arte al servicio de la Iglesia tenía como finalidad conmover, persuadir y convencer al pueblo cristiano. Desde el punto de vista iconográfico se representa el triunfo de la Iglesia sobre el paganismo, defendiendo a la vez los principios y dogmas católicos de esculturas clave por su simbolismo y significado. Uno de los sacramentos más atacados por los protestantes fue el de la eucaristía, tan presente en algunos aspectos artísticos de la Asunción y tan relacionado con el simbolismo e historia del baldaquino que acoge y que veremos después.







